“Para el flamenco hoy es importante estudiar música”

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El guitarrista Juan Manuel Cañizares estrena obra con la OBC

Este fin de semana la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC) se vestirá con su atuendo más flamenco con un programa dirigido por su titular Kazushi Ono que incluirá un poema sinfónico de Enric Granados, el ballet El sombrero de tres picosde Manuel de Falla y el estreno de un concierto para guitarra encargado por la orquesta y escrito e interpretado por Juan Manuel Cañizares (Auditori, 30 de noviembre 20,30 horas, 1 de diciembre 19 horas y 2 de diciembre 11 horas).

El Concierto Mediterráneo para guitarra y orquesta a la memoria de Joaquín Rodrigo es la segunda obra sinfónica escrita por Juan Manuel Cañizares (Sabadell, 1966). «Es un concierto técnicamente a la manera de Rodrigo. Muy tonal, muy diatónico pero, en algún momento hay pasajes que suenan con cadencia flamenca», explica el compositor y guitarrista que ha dejado de lado por un momento la partitura en la que trabajaba, una nueva bulería, para atender a este diario. «Es un concierto sincero, directo, de una persona que no cree en las carreras por el mástil de la guitarra y que, con la madurez, sabe que lo difícil no es la técnica sino la expresión, encontrar la emoción en cada nota. Cuando eres joven buscas impresionar pero llega un momento en que deslumbrar ya no te interesa, lo que quieres es transmitir emociones».

Cañizares llega al Auditori con la satisfacción de un gran éxito recientemente conseguido en París. El pasado sábado interpretó su primer concierto Al-Andalus en la Philharmonie parisiense con todas las entradas vendidas con dos meses y medio de antelación. «!Y tuvieron que poner muchas sillas adicionales!», exclama satisfecho. «Satisfecho porque la gente salió satisfecha. Es un concierto dedicado a Paco de Lucía y cada vez que lo toco es como si él estuviera ahí, está en cada nota. Toqué diez años con él y cuando murió no podía componer ni una sola nota que no fuera pensando en él. Todavía me saltan las lágrimas cada vez que toco el segundo movimiento».

Tras haber estado tantos años cerca del maestro de Algeciras ¿puede aportar algo nuevo a su recuerdo? «Aparte de su genialidad tocando, lo que ya todos sabemos, su gran aportación fue orden y organización. Era muy perfeccionista, quería que todo estuviera muy estructurado y que se entendiese todo. El flamenco que se hacía antes era más bien salvaje, espontáneo y él estructuró muy bien las cosas en todos los campos. Yo no había visto esa perfección en ningún flamenco».

Paco de Lucía era totalmente autodidacto, en cambio Cañizares no solo estudió la carrera de guitarra en el Conservatorio sino que es profesor de la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC). «Para el flamenco actual son importantes los estudios musicales. No podría estar tocando flamenco con orquestas de todo el mundo si no pudiera leer una partitura y comprender las indicaciones del director. En el flamenco como en cualquier profesión se ha de tener un lenguaje. La sintaxis, la gramática y saber cómo funciona el lenguaje son siempre necesarios, si no los tienes sabrás hablar pero no te podrás comunicar a niveles más profundos».

Esta colaboración con orquestas sinfónicas comenzó en 2011 a lo grande: interpretando el Concierto de Aranjuez con la Filarmónica de Berlín dirigida por Sir Simon Rattle. «Fue maravilloso pero también muy complicado. Para mí significaba llevar la guitarra flamenca a un evento que iba a ver por televisión mucha gente en todo el mundo. Si la pifio aquí… y no solo por mí sino por la guitarra flamenca. Simon Rattle es percusionista y rítmicamente nos entendimos a la primera. Incluso en el primer ensayo dijo a la orquesta: ‘Cuidado que hoy viene un guitarrista flamenco y estos tienen mucho ritmo’. Cuando pude desprenderme de la inquietud del qué va a pasar y me deje llevar por la música, me relajé y empecé a disfrutar del concierto. En momentos así el disfrute es antagonista de la ansiedad; si estás disfrutando no puedes estar ansioso”.

Este viernes estrenará su segundo concierto pero Cañizares ya anda sumergido en otros proyectos tanto flamencos como orquestales. “Me quiero dedicar mucho a la composición sinfónica, es un mundo que me aporta posibilidades que no me da la guitarra”. Cañizares acaba de publicar en su propia discográfica un disco autobiográfico El mito de la caverna. “Empecé con seis años a tocar por tradición, de oído. Esa es la caverna: tocas por el tacto pero no sabes lo que estás tocando. A los nueve años entré en el Conservatorio y empecé a ponerle nombre a todo lo que la tradición me había aportado. Esos dos mundos están integrados en mí y en este disco los sintetizo”. Su resumen final es sencillo: “Estoy agobiado, no sé de dónde sacar el tiempo”.